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La situación de los gatos callejeros

Los gatos callejeros son una realidad presente en la mayoría de municipios españoles. Se trata de animales que, por abandono o nacimiento en la calle, viven fuera del hogar y dependen de la solidaridad de los vecinos y de asociaciones como Feliana para subsistir.

En agosto de 2022 entró en vigor en España la Ley de Bienestar Animal, que establece por primera vez un marco legal específico para la protección de los animales de compañía, incluyendo los gatos callejeros. Esta ley prohíbe el sacrificio de gatos asilvestrados y apuesta por la gestión humanitaria mediante colonias controladas.

En el ámbito autonómico, la Comunitat Valenciana cuenta con la Ley 2/2023, de 13 de marzo, de bienestar y protección de los animales de compañía, que complementa la legislación estatal y establece obligaciones específicas para los municipios en materia de gestión de colonias felinas.

El abandono y la no esterilización

Las dos causas principales del problema de los gatos callejeros son el abandono y la falta de esterilización. Cuando una gata no está esterilizada, puede tener hasta tres camadas al año, con una media de cuatro o cinco gatitos por camada. En pocos años, una sola gata y su descendencia pueden originar cientos de animales.

El abandono de animales de compañía es un delito tipificado en el Código Penal español desde la reforma de 2023. Sin embargo, la concienciación sigue siendo la herramienta más eficaz para prevenir esta situación.

La esterilización mediante el método CER (Captura, Esterilización y Retorno) es la única solución eficaz y humanitaria para controlar las poblaciones de gatos callejeros a largo plazo, avalada por numerosos estudios científicos y reconocida por la legislación vigente.

La ley de protección animal

La Ley 4/1994, de 8 de julio, de la Generalitat Valenciana, sobre protección de los animales de compañía, fue la primera norma autonómica valenciana en esta materia. Establece las obligaciones de los propietarios, las condiciones de tenencia y las sanciones por maltrato o abandono.

Puedes consultar el texto completo en el BOE:

¿Has visto un caso de maltrato animal?

Si eres testigo de maltrato, abandono o cualquier situación que ponga en peligro el bienestar de un animal, actúa. Puedes denunciarlo ante:

SEPRONA

Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil

Policía Local

Contacta con la Policía Local de tu municipio

Guardia Civil

Llama al 062 o dirígete al cuartel más cercano

PACMA

Partido Animalista Contra el Maltrato Animal — formulario de denuncia online

Preguntas frecuentes sobre adopción

Resolvemos las dudas más habituales sobre el proceso de adopción de un gato en Feliana.

¿Cómo es el proceso de adopción en Feliana?

Rellenas el formulario de solicitud, te contactamos para conocerte mejor, organizamos una visita o videollamada y, si todo encaja, firmamos un contrato de adopción. El proceso suele durar entre una y dos semanas.

¿Tiene algún coste adoptar un gato?

Pedimos una aportación que cubre los gastos veterinarios del gato: esterilización, microchip, desparasitación, vacunas y test de FIV/FeLV. La cantidad exacta se acuerda en la solicitud, pero está pensada para cubrir costes, no para lucrarse.

¿Tengo que vivir en L'Eliana o Valencia para adoptar?

No es imprescindible, pero priorizamos hogares en la Comunitat Valenciana porque facilita el seguimiento postadopción y la devolución del gato si fuera necesario. Estudiamos cada caso de forma individual.

¿Hacéis seguimiento después de la adopción?

Sí. Mantenemos contacto con la familia adoptante para asegurarnos de que la integración va bien y para resolver dudas. El seguimiento es parte del compromiso que asumimos con cada gato que rescatamos.

¿Qué pasa si el gato no se adapta a mi hogar?

Si después de un periodo razonable la convivencia no funciona, el gato vuelve a Feliana. El contrato de adopción incluye esta cláusula: nuestro objetivo es el bienestar del animal, no forzar una adopción que no funcione.

¿Puedo ayudar sin adoptar?

Sí. Puedes hacerte socio, donar puntualmente, ser casa de acogida temporal, apadrinar a un gato o colaborar como voluntario. Toda la información está en la sección Cómo ayudar.

Los perros nos miran como si fuéramos dioses. Los gatos, en cambio, nos miran como si ellos fueran los dioses. Lo cual, con toda probabilidad, es lo correcto.